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Los trabajadores y Fujikura

Trabajadores se anotan segunda victoria sobre avaricia de Fujikura

Septiembre 17, 2007

Después de tres meses de conflicto, 725 trabajadores de Fujikura en Piedras Negras se anotaron un triunfo económico parcial y una completa victoria moral al resolverse finalmente una disputa en torno a sus indemnizaciones. El arreglo final fue el mejor posible dadas las maniobras y hostigamientos de esa corporación contra sus trabajadores.

La resolución de la lucha por 20 días adicionales de indemnización fue que Fujikura dio el equivalente a 4.5 días. Al final, los gerentes, foremans, funcionarios de gobierno y líderes sindicales contrarios a los trabajadores estuvieron prácticamente rogando a los trabajadores línea por línea para que firmaran un acuerdo aceptando la propuesta de Fujikura. Un trabajador dijo: "casi nos agarraban la mano para que firmáramos, y la comida en la fábrica fue gratis el día que se nos dijo era el último para firmar". Los ruegos vinieron luego de que una serie de hostigamientos, amenazas, chantajes que recibieron los trabajadores no funcionaron porque ellos se mantuvieron muy unidos por mucho tiempo.

Esta lucha, como otra que se dio en enero en la misma maquiladora, dejó al desnudo la codicia y poco respeto que Fujikura tiene hacia la comunidad que lo acogió. Al mismo tiempo, mostró que los trabajadores dieron una lección de dignidad a varios funcionarios de gobierno y a líderes del sindicato CTM que defendieron a la empresa a toda costa.

Trabajadores se unen por los 20 días extras de indemnización

Todo comenzó los primeros días de junio de 2007 cuando la gerencia de Fujikura propuso a sus trabajadores sindicalizados terminarlos, eliminar su contrato colectivo y recontratarlos con menores salarios y prestaciones. La compañía no ocultó que la razón de esa decisión era que las prestaciones en dicho contrato le parecían muy caras. Fujikura tiene dos años y medio como propietaria exclusiva de una planta que durante años fue parte de un negocio conjunto con Alcoa. El contrato colectivo data de hace casi 18 años e incluye a cientos de trabajadores que permanecieron con Fujikura al momento que ésta se hizo cargo por completo de la planta.

"Los líderes del comité seccional se sintieron satisfechos al final, y aunque no lograron al 100% lo que queríamos, hicieron su mayor esfuerzo y esto es reconocido por la base trabajadora".

La terminación que Fujikura propuso dar en un principio fue la básica según la ley lo indica, que es dar una indemnización a cada trabajador consistente en tres meses de salario integrado, 12 días por cada año de servicio como prima de antigüedad, y vacaciones y aguinaldo proporcionales. La compañía prometió además recontratarlos a todos ellos al siguiente día de su terminación.

Los trabajadores pidieron que su indemnización incluyera 20 días por año adicionales al paquete anterior. Su petición está basada en la ley y en la costumbre, y otras corporaciones de Estados Unidos en Piedras Negras los han dado sin problemas.

La mayoría de los trabajadores de Fujikura tiene mucha antigüedad. En junio de 2007, casi 190 de ellos tenían más de 10 años de antigüedad, mientras apenas unos 60 tenían tres años o menos. Y una tercera parte del total de 725 eran mayores de 35 años de edad. Todos ellos consideraban justo recibir esos 20 días extras, ya que a cambio estarían entregando beneficios laborales acumulados por su contrato colectivo a lo largo de 18 años. Ellos recibían por ejemplo un 25% adicional de prima vacacional, 15 días más de aguinaldo, y algunos días feriados extras. Esas prestaciones eran superiores a las de la ley, y que no tienen otras maquiladoras más recientes en Piedras Negras como Lear.

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Comité seccional rompe con líder de CTM

Las asambleas generales del 10 y del 24 de junio fueron dos momentos de particular significado. Ellas se efectuaron en el salón del sindicato CTM y asistieron casi todos los 725 sindicalizados, así como el secretario general del sindicato, Leocadio Hernández. En ambas ocasiones la base por abrumadora mayoría de votos acordó insistir en su demanda de los 20 días. También decidió -y llevó a cabo durante varios días- no ir a trabajar horas extras y fines de semana, como protesta por la falta de comprensión por parte de Fujikura.

Las asambleas fueron notorias por el nivel de protesta masiva en contra del secretario general, y por el hecho de que los líderes del seccional sindical de la planta se mantuvieron firmes del lado de la base trabajadora. De hecho, el rompimiento entre el seccional y el secretario general se consumó días después cuando la mayoría decidió no seguir la asesoría del secretario general y tomar los servicios del abogado Luis Roberto Jiménez. A la disputa laboral se añadió el hecho de que el abogado Jiménez es dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), mientras Leocadio Hernández es actual diputado local por el PRI.

La CTM reaccionó negando en lo sucesivo el uso del salón sindical a los trabajadores. E Ichiro Kamada, gerente general de Fujikura, hizo lo propio al negar a los trabajadores los autobuses de la compañía para que asistieran a otras asambleas generales. Los trabajadores también denunciaron que la gerencia en la fábrica ya no dejaba al seccional usar el altavoz para hacer anuncios, y que les negaba el teléfono y papelería.

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"Verde rescate metálico"

Representantes del gobierno del Estado de Coahuila y de la CTM estatal también buscaron convencer al comité seccional de aceptar la oferta de Fujikura. De hecho, aquéllos hicieron ir el 9 de julio a Saltillo, capital del Estado, a dos líderes del seccional para que allá se reunieran con Fujikura. Los dos líderes expresaron directamente a Ichiro Kamada su disposición a negociar, pero la respuesta de él ahí mismo fue romper el diálogo y decir que la compañía llevaría su caso a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA) para demostrar la "incosteabilidad" de Fujikura, misma que supuestamente le impedía dar los 20 días extras.

Las voces sindicales y de gobierno pro-empresariales, y los mismos representantes de Fujikura comenzaron a alarmar a la comunidad. Dijeron que era "factible que Fujikura se fuera de la ciudad", o que se iba a declarar en quiebra. Algunos funcionarios mexicanos y la CTM están convencidos de que con tal de que haya empleos maquiladores, no importa sacrificar a los obreros y a sus familias con salarios de $500 pesos o menos por semana.

Debido al periodo vacacional de verano en la JLCyA, el trámite legal por parte de Fujikura no se hizo sino hasta fines de julio. Hasta entonces fue cuando se supo que Fujikura había interpuesto un "procedimiento especial" para demandar la terminación de la relación colectiva de trabajo.

Cabe indicar que el contrato colectivo de la CTM con Fujikura no era exclusivo con esa compañía, sino que comprende a varias otras maquiladoras. Esa situación le ha permitido muchas veces al secretario general pactar acuerdos incluso con el rechazo de los propios líderes sindicales a nivel de planta y de los votos de las mayorías de trabajadores. Por eso el seccional de Fujikura, a pesar de haber sido elegido democráticamente por la base y de haber demostrado con los votos tener un apoyo abrumador de la misma, no tenía facultad legal para negociar el contrato con la compañía.

El 6 de agosto, aprovechando que ese día fue feriado en Fujikura por tratarse del Día del Sindicato, una comisión de cerca de 100 trabajadores marcharon a la JLCyA para notificar formalmente su decisión de ser representados de manera individual por el abogado Jiménez. También demandaron imparcialidad de parte de la junta.

En los casos en que los trabajadores de maquiladoras han roto en los hechos con el secretario general Leocadio Hernández, la CTM ha tenido un plan B, que es enviar de Saltillo a Piedras Negras a emisarios del líder estatal del sindicato. Los enviados se van a vivir a Piedras Negras por algunas semanas para hacer labor intensiva de convencimiento entre los trabajadores dentro de la fábrica. En el caso Fujikura, los dos enviados de Saltillo tuvieron el papel de "orientar" a los trabajadores para que "entendieran" la posición de la corporación y aceptar lo que ella ofrecía. Ellos también podían participar en las negociaciones con Fujikura.

El comité seccional trató de conocer el contenido del "procedimiento especial" de Fujikura, pero en la junta se les dijo que tenían que esperar hasta la fecha de la primera audiencia conciliatoria el 20 de agosto. La junta también determinó que, aunque el secretario general del CTM era el único autorizado para negociar el contrato colectivo, el líder Rueda podía intervenir con la representación de los trabajadores para hacer señalamientos. La junta consideró haber dado así un "espacio especial" a los representantes de la mayoría para que fueran parte de las audiencias.

El caso legal de Fujikura se quiso basar en la fracción primera del artículo 434 de la Ley Federal del Trabajo. Dicha fracción dice que es causa de terminación de las relaciones de trabajo: "La fuerza mayor o el caso fortuito no imputable al patrón, que produzca como consecuencia necesaria, inmediata y directa, la terminación de las relaciones de trabajo". Pero ese fundamento estaba fuera de lugar. Según el abogado Jiménez: "Por fuerza mayor se entiende un acontecimiento inevitable, algo en lo que no intervino la voluntad del patrón; como un acontecimiento de la naturaleza, una inundación, un tornado o incendio, y no una situación económica de la propia empresa".

Falta colectiva, marchas y audiencias a medias

La primera audiencia conciliatoria se llevó a cabo el 20 de agosto e involucró a la autoridad laboral, a Fujikura, a la CTM y al comité seccional. La audiencia sólo duró poco más de dos horas, no tuvo avances y se acordó reanudarla cuatro días después. Pero Fujikura y la CTM no querían seguir con el caso, ya que menos de 24 horas después de esa audiencia firmaron un convenio de liquidación, sin avisar al seccional ni mucho menos a la mayoría de trabajadores. La novedad fue que Fujikura aumentaría la compensación adicional a $4.5 millones de pesos (de iniciar con nada fue subiendo a $1.2 y luego a $2.5 millones). Se dijo en los medios que esa cantidad equivalía a ocho días por año, pero en realidad se trataba de menos de cinco días. El seccional argumentó que cualquier convenio debía hacerse mediante una asamblea general para saber si la mayoría estaba de acuerdo.

Asamblea de trabajadores Fujikura afuera de sindicato CTM

Unos 60 trabajadores aceptaron ese convenio al principio. Y Fujikura y la CTM fijaron la fecha 31 de agosto como plazo para que otros trabajadores lo firmaran y ese mismo día recibieran su cheque. El hecho fue que muchos de aquéllos y otros que firmaron después tienen apenas meses o alrededor de un año trabajando para Fujikura y por lo tanto los 20 días extras de indemnización no significaban mucho para ellos.

Mientras tanto, tres de los líderes del seccional: Raúl Rueda, Eleazar Ontiveros y Ricardo de la Torre denunciaban en la prensa que dentro de la fábrica se respiraba "un clima de intranquilidad, porque se ha redoblado la presencia de guardias de seguridad que portan gases lacrimógenos y esposas". Los líderes recomendaron a sus compañeros no caer en la provocación porque Fujikura buscaba eso para despedirlos. También mencionaron la muy activa campaña de los enviados de la CTM de Saltillo, quienes si bien no estaban amenazando ni exigiendo las firmas de los trabajadores, sí los estaban "invitando" con mucha insistencia.

El conflicto subió de tono el día 24 de agosto cuando se reanudó la audiencia conciliatoria. En realidad lo que se dio fue una audiencia a medias ya que los representantes de la CTM no acudieron a la misma. En cambio, cerca de 400 trabajadores decidieron hacer una falta colectiva en la fábrica para presentarse a la audiencia. Ellos llenaron las oficinas de la JLCyA y ahí abuchearon a los representantes de la compañía y de la junta, y les reclamaron airadamente que ese mismo día la gerencia en la fábrica había girado la orden a los guardias de seguridad de prohibir la entrada a la empresa el siguiente lunes a todos los trabajadores que faltaron. También hablaron del maltrato que estaban recibiendo en la fábrica. Raúl Rueda dijo al Zócalo que la empresa estaba "hostigando y amenazando a los trabajadores a firmar, les dicen 'si no firman, como quiera se les va a entregar su cheque y se van de la empresa; no habrá nadie quien los contrate'".

Ante la presión de los trabajadores, Fujikura aceptó dejar asentado en el acta de la audiencia que no habría represalias y que dejaría entrar a trabajar a todos los trabajadores el lunes, como efectivamente sucedió.

Al salir de la JLCyA, los trabajadores marcharon varias calles rumbo al local de la CTM para reclamar la ausencia de los representantes del sindicato en la audiencia.

Pero más trabajadores continuaban firmando bajo presión. Se les insistía que de todas maneras el viernes 31 "la empresa estaría liquidándolos a todos, quieran o no".

Para la noche del viernes 31 de agosto, Fujikura decía haber logrado las firmas de 500 trabajadores. Zócalo reportó que a los trabajadores se les estuvo amenazando de que "en caso de no aceptar la cantidad que les ofrecían, serían boletinados en el resto de las maquiladoras locales para que nadie los contratara".

El comité seccional y alrededor de 200 trabajadores que continuaban resistiendo evaluaron la situación, y el 3 de septiembre decidieron colectivamente tomar sus cheques. Otro resultado fue que cerca de 400 trabajadores simplemente ya no quisieron recontratarse. "Fujikura no merece nuestro trabajo que vale mucho", dijo una trabajadora, quién también afirmó. "Los líderes del comité seccional se sintieron satisfechos al final, y aunque no lograron al 100% lo que queríamos, hicieron su mayor esfuerzo y esto es reconocido por la base trabajadora".

Al siguiente día empleados de Fujikura andaban en Allende, un poblado a una hora y media al sur de Piedras Negras ofreciendo trabajos. El periódico La Voz reportó que "250 plazas se encuentras disponibles en Fujikura para la mano de obra femenina de Allende, así lo dió a conocer el director de Fomento Económico de la localidad... Dijo que los requisitos... son simples, y se incluye el tener entre 18 y 30 años de edad...".

La "incosteabilidad" que nunca existió

El caso legal de Fujikura concluyó sin que la compañía o las autoridades laborales dieran explicación alguna. Esto no es sorpresa para los trabajadores, quienes siempre supieron que la famosa "incosteabilidad" de Fujikura nunca existió en realidad. Los trabajadores todos los días durante el verano vieron que la producción en la fábrica se mantuvo tan activa como siempre. Y como siempre estuvo demostrado, la corporación japonesa está en buena situación financiera y sus planes contemplan hacer más ganancias.

Los verdaderos valores de Fujikura quedaron públicamente al desnudo. Un trabajador preguntó: "¿Quién en la empresa puede tener cara para decirnos que ellos buscan 'tratar siempre a la comunidad local con respeto y gratitud' como dice su Código de Conducta? ¿O que 'Mientras contribuimos al mejoramiento de la sociedad, nosotros en Fujikura debemos continuar buscando ganar el reconocimiento social como un buen ciudadano empresarial, y no sólo debemos comportarnos de acuerdo a la letra y espíritu de todas las leyes, sino también actuar en conformidad con la ética y moral de la sociedad en cada momento y en cada situación'?"

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Fujikura y sus trabajadores
en México





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
   
   
     
     
     

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