![]() |
|
|
AFSC Quaker Action Resistiendo la globalización de abajo hacia arriba
Tan Cerca de la Frontera
Por Willie Colón Reyes “Entren. Que bueno que se acuerdan de nosotros.” Con esta emotiva bienvenida, Ángela Fernández nos invitó a su casa en las colinas de una de las colonias pobres en las afueras de Ciudad Acuña, México. Era un soleado y caliente sábado de octubre, el segundo día de mi visita a varios poblados fronterizos méxicanos. Éramos once participantes de diferentes partes de los Estados Unidos que habíamos venido a aprender de la realidad diaria de quienes trabajan en la industria maquiladora. (Maquiladoras son fábricas de propiedad extranjera a lo largo de frontera México-Estados Unidos. La mayoría compañías subsidiadas estadounidenses).
Apenas cabíamos en la casa de Ángela, que es de una habitación hecha de tabiques —y abarrotada con altas roperos, una vitrina, camas y otros muebles. Pero ella no dudó en interrumpir sus planes de ese día y nos acomodó lo mejor que pudo para contarnos su historia. Hacía siete años que había llegado a Acuña desde Nachital, un pequeño pueblo en el sureño estado mexicano de Veracruz. Ella vino buscando trabajo y consiguió uno en una fábrica de autopartes donde ahora trabaja el turno nocturno de 7 p.m. a 6 a.m., por $75 dólares semanales. Aún cuando la fábrica donde ella trabaja es la que mejor paga en el área, ella todavía necesita juntar su salario con los de sus hijos ya mayores para poder cubrir los gastos y poder subsistir. Ángela habló con nosotros por 45 minutos, contestando amablemente a todas nuestras preguntas. Llegamos sin previo aviso pero eso parece que no fue problema para ella. La extrema pobreza lo largo de la frontera es cada vez más común, en parte como resultado de las políticas de comercio internacional y de la globalización de las corporaciones. Visitar una es una experiencia seria que hace reflexionar. Sin embargo, los organizadores de Austin Tan Cerca de la Frontera, el grupo que hizo los arreglos para mi visita, quieren que los participantes se vayan inspirados, no deprimidos. Tan Cerca de la Frontera es un proyecto del Programa de Austin de AFSC, que organiza cuatro delegaciones al año a la frontera México- Estados Unidos. Las delegaciones promueven solidaridad con los trabajadores de las maquiladoras, y dentro de las limitaciones de un gira de solo dos días y medio, lo participantes aprenden cómo la globalización está acelerando la “carrera hacía el fondo” para muchos trabajadores alrededor del mundo. El proyecto comenzó en 1999 luego de una visita a Austin de organizadores del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO). Con base en Piedras Negras, México, el CFO es un socio del AFSC de mucho tiempo. El CFO ayuda a los trabajadores de las maquiladoras a aprender a hacer valer sus derechos. El grupo también es anfitrión de cada de una de las delegaciones de Tan Cerca de la Frontera.
“Yo siento que el trabajo del CFO es solo un granito de arena pero estamos formando los cimientos para futuras generaciones,” dice Julia Quiñonez, la enérgica y animada coordinadora del CFO. La modestia de Julia da una falsa impresión del impacto del CFO. En las siete ciudades donde organiza el CFO ha ayudado a cientos de trabajadores de maquiladoras a ganar victorias significantes que incluyen aumento sustancial de salarios y mejoras en la condiciones de trabajo. En el 2004, el CFO también ayudó a comenzar la apropiadamente llamada Maquiladora Dignidad y Justicia, una empresa de manufactura de ropa a pequeña escala y propiedad de las trabajadoras que comparte espacio de oficina con el CFO. “Conocimiento es poder,” dice Julia. “A través de nuestro trabajo vemos a los trabajadores volverse más conscientes de sus derechos y de su poder y no es el CFO el que confronta a los gerentes de las fábricas; son los trabajadores representándose así mismos”. El CFO esta enraizado en la igualdad: Cada persona es considerada un líder. Ese principio fundamental fue desplegado una y otra vez durante nuestra visita.
Como coordinadora del CFO, Julia es franca y se muestra a cargo, pero rápidamente cede el centro de atención a otros. Por ejemplo, fue Juanita López Torres quién fue con nosotros a nuestro viaje de Piedras Negras a Acuña. Ella nos dijo cómo el CFO la ayudó a transformarse de un ratoncito de fábrica a una organizadora con autoestima. En Acuña, nos reunimos en la casa de María Elena Robles quien junto con otros organizadores del CFO, nos guió en un revelador ejercicio de la “canasta básica alimenticia”. El ejercicio mostró en detalle las difíciles decisiones económicas que las trabajadoras de las maquiladoras tienen que tomar para poder sobrevivir (leche, pollo, queso y frutas, por ejemplo, son algunos de los artículos que los trabajadores no pueden comprar cada semana). Pero fue Julia quien mejor resumió lo que la continua lucha del CFO significa para sus muchos voluntarios y organizadores. “Esta lucha es parte de nuestras vidas”, dice. “Nosotros no vamos a la casa y nos olvidamos de este trabajo”. Julia añade: “Las cosas son difíciles en la frontera pero los trabajadores no se dan por vencido, no se doblan. Nosotros tenemos orgullo y dignidad”. Visitamos una segunda colonia pobre durante mi corta visita a México, esta vez una colonia en Piedras Negras. Allí, las casas no estaban hechas de tabique sino de madera, cartón corrugado y techos de láminas. Nos reunimos con Leticia (Lety) Ramírez, una pequeña mujer que nos saludo calurosamente y nos llevó a su casa de tres cuartos. Nos llenamos de tamales, frijoles y un chile verde muy picoso mientras nos sentamos alrededor de la mesa de la cocina de Lety, y hablamos acerca de las cosas que hacen los voluntarios del CFO. Tuvimos un tiempo encantador. “Tú miras desde afuera, y es muy triste y deprimente”, dice Mouna Sfeir Evans, otra miembro de la delegación de Tan Cerca, en el viaje de regreso a nuestro hotel. “Pero entras y es un hogar—hay muebles, decoraciones. Es excepcional”. Si, lo es. Willie Colón Reyes es el editor de Quaker Action. |