Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras
 
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Renovado asalto a los derechos laborales en las maquiladoras está perpetuando los problemas de salud y bajando estándares alcanzados

Julia Quiñonez, Comité Fronterizo de Obreras (CFO), México y Ricardo Hernández, American Friends Service Committee

Presentación para el panel:
Enfoques locales/regionales para mejorar la salud y seguridad en el trabajo en los países en desarrollo: estrategias y proyectos de trabajadores y ONGs.

Conferencia Salud y Seguridad en el Trabajo en la Economía Global
Abril 29-30, 2005
Universidad de Oregon, Eugene

El Comité Fronterizo de Obreras está formado y dirigido por trabajadoras y trabajadores de la industria maquiladora de exportación de México, y por lo tanto nuestra perspectiva sobre los problemas de salud y seguridad en dicha industria está marcada por lo que viven los propios trabajadores dentro de las fábricas, y por lo que sienten y piensan.

Graciela Oyervides es una mujer de 34 años de edad que vino del interior del estado de Coahuila para trabajar en Piedras Negras, justo en la frontera con Texas. Ella trabaja en la maquiladora Mex-Star desde hace dos años, haciendo popotes “Krazy Straws”. Antes trabajó en fábricas de costura. Desde hace un año ella comenzó a sentir malestares en la mano derecha. Primero que se dormían sus dedos, primero el medio, luego el índice y el pulgar. Su mano se hincha y ella no puede mover los dedos, además le da un tremendo dolor que con frecuencia la hace llorar. Graciela vive sola y su autoestima está muy baja ya que en los últimos meses ella ha estado muchas veces en el Seguro Social buscando atención a su problema sin ningún resultado positivo. El médico que la ve ya ni atención le pone porque todos los estudios que le han hecho salen bien.

El 2 de febrero Graciela vino a la oficina del CFO para exponer su caso. Ella tenía ya tres faltas en su trabajo y su mano estaba completamente inamovible. Se quejó de los médicos y dijo que ya no sabía qué podía hacer. Los otros dos días que faltó al trabajo había ido al Seguro Social pero eso no le sirvió porque no la incapacitaron, sólo le dieron justificantes del departamento de trabajo social que no valieron en la maquiladora. Graciela necesita su trabajo, porque es lo único que tiene para sobrevivir. La orientación que se le dio en el CFO fue que se presentara a trabajar al día siguiente, porque con cuatro faltas la pueden despedir. Ella en realidad no podía trabajar, pero le dijimos que era preferible que la vieran los supervisores y ellos mismos la volvieran a mandar al Seguro Social. Graciela se presentó al otro día, pero como ya había faltado tres días la disciplinaron ocho días más. Esta es la duración máxima de un castigo bajo la Ley Federal del Trabajo.

Este es uno entre miles de casos, la mayoría no reportados, que están sucediendo en estos momentos.

Repasar la lista de los problemas de salud y seguridad en las maquiladoras puede parecer casi rutinario tanto para los trabajadores de las mismas como para una audiencia familiarizada con los temas de salud y seguridad en el trabajo, como la que asiste a esta conferencia. Algunos problemas son endémicos en esta industria que este año cumple cuarenta años de existencia. Durante décadas hemos hablado de lesiones causadas por movimientos repetitivos, de uso de substancias químicas y tóxicos prohibidos, y de condiciones insalubres en las colonias de trabajadores. Estos problemas han sido ignorados por años, o tratados en sus manifestaciones más dramáticas como fue el caso de los niños Mallory de Matamoros que a fines de los 80s nacieron con anencefalia. En otros casos, la lectura de esos problemas ha sido sobre-simplificada por activistas del norte con buenas intenciones. Pero las maquiladoras en la frontera mexicana no son ni el taller de explotación estereotípico ni mucho menos el modelo de salud y seguridad que sobre todo las corporaciones venden como imagen.

¿Qué es entonces lo diferente en ahora? Nosotros escuchamos a diario los problemas de las trabajadoras y eso nos ayuda a tener un diagnóstico empírico pero muy actualizado sobre las condiciones en las maquiladoras. Esto nos ayuda a revisar y ajustar nuestros enfoques y estrategias.

Nuestra opinión es que hoy estamos viviendo un renovado asalto a los derechos humanos y laborales en las maquiladoras que está no sólo perpetuando viejos problemas sino también bajando algunos modestos estándares de salud y seguridad alcanzados en esta industria. No hay duda que este renovado asalto está directamente ligado a la agudización de la competencia global y su consecuente carrera hacia el fondo. Esta carrera desenfrenada está pasando por encima de todas las demás consideraciones, incluyendo las que tienen que ver con mantener mínimas normas de salud y seguridad.

Como resultado de luchas y esfuerzos conjuntos sobre todo de trabajadores de maquiladoras, de grupos como el CFO, y de sindicalistas, profesionales de la salud, y grupos laborales y de solidaridad en Estados Unidos, algunas corporaciones comenzaron en los 90s a implementar prácticas y políticas de salud y seguridad en sus maquiladoras que fueron bien recibidas por los trabajadores. Entre ellas estaban:

  • Protección a mujeres embarazadas y fin a despidos por embarazo.
  • Ampliación y mejoramiento de enfermerías en las fábricas.
  • Charlas diarias sobre salud y evaluación de casos de riesgo.
  • Descansos exclusivos para hacer ejercicios ergonómicos.
  • Descontinuación de solventes y otros tóxicos en algunas operaciones, y uso de pinturas de agua.
  • Reemplazo de maquinaria obsoleta por otra con tecnología de punta y “más limpia” en diversas operaciones, incluyendo maquinarias para soldar.
  • Control de la temperatura en la mayoría de áreas en las fábricas.
  • Certificaciones ISO de protección ambiental.

Más adelante mencionaremos ejemplos de cambios positivos logrados en las fábricas como resultado directo de la implementación de estrategias en las que participamos. Pero algunos ejemplos de lo que hemos visto en los últimos dos o tres años y que nos preocupan mucho son:

  • Estamos viendo que ahora ocurren más accidentes y lesiones en el trabajo. Ni el CFO ni casi nadie tiene acceso a las estadísticas reales, internas, de las propias maquiladoras, pero en la vida diaria nosotras vemos más y más trabajadoras con una gran variedad de problemas de salud tanto agudos como crónicos, entre ellos: dolores de cabeza, náuseas, enfermedades de vías respiratorias, de la vista y oído, problemas de infertilidad y partos prematuros, dolores musculares, y muchos otros.
  • Las charlas sobre salud se vocean mientras los trabajadores siguen haciendo sus operaciones; dice la gerencia que: “para no perder tiempo”. Luego se les pide que firmen una hoja para demostrar que recibieron la charla.
  • Limpieza de máquinas soldadoras, que debería hacerse en fin de semana cuando no hay trabajo, se hace en el turno de noche con los trabajadores a un lado.
  • Algunas “buenas prácticas”, voluntarias o no, de las maquiladoras están desapareciendo.
  • La dotación de equipo adecuado por parte de las maquiladoras se reduce y no se ofrece. Cuando los trabajadores lo solicitan, las maquiladoras lo cargan al bolsillo de los trabajadores. Estos están teniendo que pagar por mascarillas, lentes de seguridad, o usar equipo desgastado que aumenta los riesgos.
  • La mano de obra se ha vuelto multifuncional. Los trabajadores realizan muchas más operaciones parados y se mueven más. Esto ha llevado a menos movimientos repetitivos prolongados, pero se ha agravado el agotamiento físico por estar parados 10 horas diarias sin sillas para descansar.
  • Sigue la práctica de las maquiladoras de no reportar accidentes de trabajo al Seguro Social para no afectar las metas de producción y reducción de costos. El personal de salud hace todo lo posible para que el trabajador no tenga que ir, o se desaliente de ir, al Seguro Social. Por esa razón las estadísticas oficiales no son confiables ni tienen credibilidad.
  • Existen consultorios y doctores en el Seguro Social asignados exclusivamente a los trabajadores de ciertas maquiladoras grandes. Estos doctores con frecuencia menosprecian lo síntomas que sienten los trabajadores y tratan de regresarlos a trabajar lo antes posible.
  • Los salarios en el sector salud también son bajos y esto hace que la mayoría de los médicos tengan otro trabajos, muchas veces en las mismas maquiladoras. Esto crea un conflicto de intereses.
  • Con frecuencia los doctores de clínicas regionales localizadas en ciudades al sur de la frontera como Monterrey o Saltillo diagnostican mejor las lesiones o enfermedades de trabajo, porque tienen menos conflicto de intereses. Pero no es fácil para un trabajador conseguir permiso para ser tratado a cinco horas de distancia, además de que es costoso ir y venir.
  • La provisión de servicios médicos por parte de las instituciones públicas de salud continúa a la baja tanto en calidad como en cantidad. El personal es insuficiente para atender a todos los trabajadores que llegan. La atención es deficiente, burocrática y no hay suficientes ni más variadas medicinas.
  • Si es que existen, los programas gubernamentales de previsión y educación sobre la salud no son difundidos a los trabajadores.
  • Un fenómeno poco reportado y que puede estar afectando la salud de miles de trabajadoras y trabajadores es la venta de plasma una o hasta dos veces por semana en el lado estadunidense de la frontera. Los trabajadores hacen esto para compensar los bajos salarios en las maquiladoras. Los centros de plasma, como uno que conozco en Eagle Pass propiedad de Baxter, da a cada persona $10 dólares por la primera donación de un litro de sangre y $20 por la segunda. Esos $30 dólares representan un 50% de un salario semanal en la maquiladora.
  • Aumento del consumo y distribución a pequeña escala de drogas ilícitas en las maquiladoras. Aunque este es un mal social que rebasa a la industria, lo preocupante es que hay supervisores que saben de su existencia pero lo toleran porque mantiene a los trabajadores más acelerados o alertas.
  • La situación de pobreza en las comunidades no ha cambiado. Los trabajadores siguen construyendo sus casas con desechos de las maquiladoras como tarimas y cartón.
  • La indiferencia por introducir servicios básicos a las colonias de los trabajadores persiste: hay ausencia de drenaje, agua y electricidad. La gente tiene que seguir utilizando tambos que contenían químicos o substancias peligrosas para almacenar agua de cisterna.
  • Problemas de nutrición deficiente o malnutrición siguen porque los bajos salarios no permiten tener una alimentación sana.

Algunas observaciones sobre lo anterior:

  • La carrera por reducir costos ha llegado a la exageración. Se han recortado prestaciones que en los hechos significan una disminución de los salarios y prestaciones.
  • Esta obsesión en la industria maquiladora por reducir costos provoca que se haga un uso intensivo de cada minuto de los trabajadores, causando a éstos estrés intenso.
  • Conforme el nicho de la industria en la frontera es más y más la industria de autopartes, electrónica y eléctrica, los problemas esqueleto-musculares pueden ir desplazando a los derivados de la contaminación por polvo, más usuales en la industria del vestido que definitivamente se ha ido más hacia el sur de la frontera, y a los problemas por movimientos repetitivos.
  • En las maquiladoras de autopartes existen fábricas con operaciones más sucias que otras por la naturaleza del trabajo. Por ejemplo, las que fabrican arneses pueden ser menos contaminantes que las que hacen, limpian y remanufacturan autopartes usadas para volverse a utilizar, como Caterpillar, Cardone y otras.

En agosto de 1999 nosotras organizamos un taller de diagnóstico y estrategias para el trabajo en salud del CFO con la ayuda del Programa de Salud Ocupacional y Laboral de la Universidad de Berkeley. De ahí salió una lista de 13 categorías de síntomas que incluían 40 distintos problemas de salud. El peligro identificado como número uno fue el estrés.

El estrés tiene una relación directa con el salario, la estabilidad en el empleo y el ambiente laboral, en particular la supervisión. La salud emocional es muy afectada por las cargas de trabajo y presiones inhumanas, por el acoso de supervisores, por el monitoreo permanente de las operaciones mediante cámaras de video, y con el hostigamiento a las personas de más de 35 años de edad o con muchos años de antigüedad para que renuncien. Las maquiladoras tratan así de evitar pagar más de indemnización.

El CFO tiene una estrategiaintegral de defensa de los derechos humanos y laborales, incluyendo los de la salud. Los componentes de esta estrategia son:

  • * Primeramente se muestra a los trabajadores sus derechos bajo las leyes laborales, contratos colectivos y reglamentos de trabajo. Se hacen sesiones de estudio y sociodramas en sus casas y luego los propios trabajadores actúan dentro de las maquiladoras. Creemos que los trabajadores son quienes mejor pueden monitorear la salud y seguridad en el trabajo.
  • Damos talleres de salud ocupacional con la colaboración de expertos en temas específicos.
  • Como parte de esa tarea educativa, las promotoras del CFO acompañan con frecuencia a las trabajadoras al Seguro Social para darles confianza y seguridad en lo que ellas mismas van a decir y solicitar. Su presencia como una especie de testigos impide que los doctores traten mal a las trabajadoras. A éstas las guían en los pasos que pueden tomar para lograr una atención adecuada a sus lesiones o enfermedades. El CFO no busca dar servicios de salud, sino empoderar a las trabajadoras para que ellas exijan la atención que merecen.
  • Mostramos a las trabajadoras los vínculos entre los problemas de salud que ellas padecen con sus condiciones de trabajo y empleo en general; y las conectamos con otros trabajadores que tienen problemas similares.
  • Documentamos los problemas de salud y seguridad que amenazan a los obreros en diferentes sectores de la industria maquiladora, aunque nos hemos ido enfocando en monitorear las maquiladoras de tres o cuatro grandes corporaciones.
  • Preparamos materiales educativos como folletos, hojas de información, traducciones de químicos y substancias peligrosas.
  • Ayudamos a los trabajadores en sus luchas por democratizar sus sindicatos o formar nuevos donde no existen, en la perspectiva de organizar sindicatos independientes. Este es realmente el énfasis del CFO en estos momentos.
  • Cultivamos relaciones de colaboración con sindicatos mexicanos independientes, y de otros países, así como con diversos centros laborales y ONGs, como el mencionado de la Universidad de Berkeley, la Red de Apoyo sobre Salud y Seguridad en las Maquiladoras, la Fundación Hesperian y otros.
  • Buscamos desarrollar con los aliados proyectos de salud que respondan a los procesos integrales de organización del CFO. Esto es para evitar que proyectos o talleres implantados o sugeridos desde el norte queden como eventos aislados sin mucha repercusión y sin conexión con otras estrategias de los trabajadores.
  • Hemos desarrollado durante 10 años un sistema de trabajo entre trabajadores-CFO-accionistas responsables-ejecutivos de corporaciones. Nosotros participamos en diálogos permanentes con Alcoa y Delphi, poniendo a prueba los códigos voluntarios de esas compañías y su implementación real en las maquiladoras. También insistimos en esa mesa de diálogo sobre los puntos relevantes y urgentes para los trabajadores. Esto es un aspecto del trabajo que busca influir tanto en el corto como en el largo plazo.

En 2004, Alcoa creó un programa de maternidad que en principio puede beneficiar a unas 15 mil mujeres trabajadoras, un tercio de las cuales está posiblemente embarazada en este momento. A través de este programa, las madres tienen la opción de extraer y refrigerar su leche materna en cuartos especiales de lactancia instalados en las maquiladoras de Alcoa Fujikura, o de traer a sus bebés para amamantarlos. Como fue expresamente reconocido por el CEO de Alcoa Fujikura, el programa fue creado “como resultado directo de los diálogos” con accionistas y trabajadores. El programa desde luego tiene deficiencias, como el hecho de que muchas trabajadores viven muy lejos y no tienen quien les lleve a sus bebés a la fábrica, pero ciertamente nuestro aporte tuvo un impacto positivo.

Volviendo con la trabajadora Graciela, el 4 de marzo Julia la acompañó al Seguro Social y hablaron con el director. Ella le explicó que se le estaba tratando de un cuadro de artritis. El le revisó la mano y le dijo que su problema no era artritis, que la enviaría con el especialista de medicina interna para que la valorara. También le explicaron que la maquiladora la había castigado por estar enferma, pero que ella no podía trabajar y se le debía dar una incapacidad. Le dieron cita para el 10 de marzo y una vez más Julia la acompañó. El especialista le hizo una revisión a su mano que hizo llorar a Graciela, e inmediatamente le dijo que su problema lo tenía que ver el traumatólogo, que ella tenía el síndrome del túnel carpiano. Le dio una incapacidad de siete días y puso una nota en su expediente diciendo que ella ameritaba incapacidad permanente hasta que se resolviera su caso. Esto puso contenta a Graciela. Ahora le están haciendo otros estudios y ya tiene cita con el traumatólogo en abril. Mientras tanto, ella logró su incapacidad hasta que se defina si la van a operar o si sólo va a necesitar rehabilitación y ejercicios especiales.

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