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Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras

 
   
   
   
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SOJOURN
Boletín del Programa del Área de Austin del Comité de Servicio de los Amigos
Marzo 2007

Poniéndole corazón al hombre de hojalata de la economía
Delegaciones fronterizas traen a casa la verdad acerca de un mundo muy cercano a nosotros, pero al que se ha mantenido muy alejado

Por Scott Taylor

Una organizadora comunitaria (tercera de izquierda a derecha) con su familia frente a su casa en Ciudad Acuña. Estas organizadoras comunitarias son llamadas "promotoras". Ellas se reúnen con los trabajadores en sus casas para explicarles sus derechos bajo las leyes mexicanas. Una delegación de Austin Tan Cerca de la Frontera los visitó recientemente. Foto: Jessica Walker Beaumont.

La realidad económica de la frontera no es fácil de describir con palabras o números. En una reciente presentación a estudiantes de secundaria pregunté si podían adivinar por qué la inmigración desde México se ha duplicado dos años después del TLCAN. Inmediatamente sus ojos se pusieron vidriosos, lo cual es una reacción común. Para algunos el término "economía" lleva una connotación de cálculos fríos y números enigmáticos.

Pero Austin Tan Cerca de la Frontera (ATCF), un programa del AFSC, trae estas discusiones económicas teóricas a un nivel concreto. ATCF lleva cuatro delegaciones cada año a la frontera Estados Unidos-México para visitar a trabajadores de las "maquiladoras", las cuales son primordialmente fábricas de explotación, y para que aprendan de los organizadores de derechos civiles que educan a esos trabajadores.

Las doce personas que participamos en la delegación salimos de Austin el 5 de enero alrededor de las ocho de la mañana y llegamos a Piedras Negras, México cerca del mediodía. Fue una sorpresa para todos lo cerca que se encuentra México de Austin. Antes de darnos cuentas, ya habíamos llegado.

En nuestra primera parada, Piedras Negras, nos reunimos con organizadores comunitarios y luego visitamos una maquiladora propiedad de las trabajadoras llamada "Dignidad y Justicia". Luego volvimos a subirnos a la camioneta para hacer un recorrido por los complejos industriales de la ciudad. El tamaño y alcance de estos complejos son realmente impresionantes.

Luego esa tarde nos preparamos para nuestro destino final: Ciudad Acuña, una población de 200 mil personas. Esta es una ciudad de fábricas; una ciudad donde cerca del 90 por ciento de las personas trabajan en las maquiladoras. Muchos de esos trabajadores perdieron su modo de vida como agricultores o dueños de pequeños negocios debido a tratados de libre comercio como el TLCAN.

Varias familias de la comunidad nos dieron una cálida bienvenida a sus hogares para discutir diferentes situaciones en las fábricas. Después de eso hicimos una vez más un recorrido en nuestra camioneta por los grandísimos complejos industriales. Durante el recorrido, nuestra guía local citó las violaciones a los derechos humanos de cada una de las fábricas por las que pasábamos.

Un asentamiento de "casas de cartón" en Ciudad Acuña, México. A menudo los trabajadores de las fábricas viven como invasores en estas casas esperando el día en que puedan pagar por sus propias viviendas. Foto: Jessica Walker Beaumont.

El grupo se quedó callado cuando nos fuimos acercando a una de las comunidades de casas de cartón en una colina. Los trabajadores viven en estas comunidades porque no pueden ganar suficiente dinero para otro tipo de vivienda.

La experiencia completa provocó las mentes de todos nosotros en formas que no habíamos anticipado. Pronto me di cuenta que hay muchas realidades económicas que los datos y los números solos no pueden describir. En la ciudad de fábricas, hay interminables días de frío invernal en casas sin calefacción. Allá es difícil mantener la ropa limpia cuando tienes un piso de tierra (o lodo) en tu casa. Allá las manos se lastiman después de trabajar un turno de diez horas en una maquiladora.

La delegación de enero de Austin Tan Cerca de la Frontera celebra una tradición navideña mexicana, el "Día de los Reyes", el 5 de enero. En este día muchos niños mexicanos reciben regalos.
Foto: Jessica Walker Beaumont.

Estos eran algunos de los temas que surgieron durante el período de "reflexiones" de la delegación. En estas discusiones, a menudo he visto a personas recurrir a respuestas fáciles, recetas políticas rápidas o remedios empresariales. Para su crédito, los delegados vieron a las familias que visitamos como gente real con problemas complejos que se enfocaron en las simples alegrías de la vida, como la fiesta de piñata a la que asistimos como parte de la celebración de navidad. También discutimos las luchas que eran tan visibles.

Lo que más me impresionó fue que este mundo, esta ciudad de fábricas de explotación, está más cerca de mi casa en Austin, Texas que la misma ciudad de Dallas. La frontera es parte de lo que somos como texanos y como ciudadanos estadounidenses.

Es crucial que la gente entienda qué tan importante realmente son estas delegaciones, en particular para los delegados. No hay nada como ellas en Texas. Nosotros llenamos una necesidad profunda del alma - una necesidad humana - de hacer llegar nuestra mano a través del corto espacio de la frontera a los trabajadores que hacen nuestra ropa, autos, televisores y muebles por unos cuantos centavos la hora, y hacerles saber que sabemos que existen y que queremos entender sus luchas.

"Fue como si estuviéramos mirando un lugar muy privado: la sala de alguien".

Eso es solidaridad, y esa es la esencia de "Austin Tan Cerca de la Frontera". Esas comunidades permanecen por lo general invisibles en Texas, el resto de Estados Unidos y el mundo. Los muchos cientos de fábricas diseminadas tan sólo al cruzar la frontera parecerían desde lejos como sal esparcida, pero vistas desde el terreno, sus realidades nos pegan de cerca.

Los comentarios que recibí de la mayoría de los delegados lo confirma. Muchos se enfocaron en lo satisfactorio que fue la experiencia para ellos. Esta delegación a la frontera le puso de nuevo un corazón al proverbial "hombre de hojalata" del análisis comercial y económico. De hecho, creo que nos enseñó que todos nuestros corazones laten en el mismo indómito pecho de metal. Nuestras vidas son parte de sus vidas, sin importar que río pueda separarnos.

Scott Taylor es Asociado Administrativo de la oficina de AFSC en Austin.

 

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