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¿El objetivo? Lean
la etiqueta de su bolsa Becky es una miembro de la Corporación del Comité de Servicio de los Amigos. El que sigue es el texto de su presentación ante la asamblea anual de la corporación el 6 de noviembre de 2004 en Filadelfia
Hace treinta años, cuando una zona de libre comercio fue creada en México directamente al otro lado de la frontera con Estados Unidos, el Comité de Servicio de los Amigos (AFSC) tuvo la visión de apoyar un proyecto para abogar por los derechos de los trabajadores mexicanos que fluían a las ciudades fronterizas para trabajar en las plantas ensambladoras de propiedad estadunidense. Estas compañías fueron atraídas hacia México por la promesa de que podían pagar 85 centavos de dólar la hora por un trabajo que les estaba costando entre $8 y $10 dólares en Estados Unidos. Esta zona de libre comercio fue un ensayo para el TLCAN, el CAFTA y toda la estrategia de globalización de las empresas manufactureras estadunidenses. Del proyecto apoyado por AFSC se desarrolló el Comité Fronterizo de Obreras (CFO), una organización pequeña pero efectiva e influyente que ha organizado trabajadores y que lucha por sus derechos. Pero el TLCAN y otros esfuerzos de globalización han de hecho convertido todo México y muchos otros países del tercer mundo en zonas de libre comercio. Cuando los trabajadores en plantas a lo largo de la frontera piden mejores salarios y mejores condiciones de trabajo, los gerentes responden con amenazas de mudarse al interior de México, América Central, el Caribe o China donde los salarios son más bajos y donde no existe el CFO para que comience los problemas. Algunas industrias han cumplido su amenaza. Plantas de manufactura de ropa como Levi’s, y más recientemente Sara Lee (dueña de la marca Hanes), han estado cerrando sus operaciones en Piedras Negras y otras ciudades fronterizas, dejando a miles de costureras desempleadas. ¿Cómo puede el CFO y su membresía responder a este cierre de plantas y proporcionar empleo a esos trabajadores que han sido despedidos? A principios del 2003, una posibilidad se presentó por sí sola. Una planta que cerró en Ciudad Juárez ofreció donar todo su equipo de producción de ropa a AFSC. Mujeres del CFO que han trabajado por años como costureras comenzaron a perseguir el sueño de ser dueñas de su propio negocio de producción de ropa. Pero eventualmente se determinó que el reto de conseguir mercado para sus productos, y capital para operar una planta que podría emplear hasta 100 trabajadores, era muy abrumador. El CFO y AFSC decidieron no aceptar la oferta de donación del equipo. En su lugar, un grupo de cinco mujeres con el apoyo del CFO decidieron lanzar, en colaboración con un socio para el mercadeo basado en Estados Unidos, un proyecto piloto de menor escala y que requería de un capital modesto, bajo riesgo, y mucho valor y determinación. Así nació la Maquiladora Dignidad y Justicia. Las bolsas que se dieron hoy a ustedes son parte de la producción inicial de 1,000 bolsas de tela producidas por la nueva empresa. El comienzo oficial de la producción fue el 17 de septiembre. Esta producción fue un ensayo que esperamos lleve a conseguir órdenes regulares de entre 5 y 10 mil bolsas anuales de Maggie’s Organics, una compañía de Michigan comprometida con las buenas prácticas ambientales y éticas. Cuando el grupo de Piedras Negras se registró como una maquiladora ante el gobierno mexicano, les preguntaron porque habían escogido el nombre "Dignidad y Justicia". La respuesta debería ser obvia, el nombre proclama sin ambages que es posible operar un negocio que trata a sus trabajadores con dignidad y justicia, dando a entender que otras plantas ensambladoras no lo hacen. El objetivo del proyecto es demostrar que haciendo negocios ética y justamente no sólo es posible, sino que también hay una cantidad grande de consumidores que prefieren comprar productos de acuerdo a esos valores, rechazando marcas producidas en fábricas de explotación, aunque tengan que pagar un precio modestamente más alto. Hemos tomado prestada la estructura legal de las maquiladoras mexicanas. Dignidad y Justicia tiene un socio en Estados Unidos que le proporciona materia prima y equipo, y que hace el mercadeo del producto final, y una cooperativa de trabajadores que contribuye con la mano de obra para hacer el producto. La diferencia es que las trabajadoras son dueñas del 40% de la empresa; el socio estadounidense North Country Fair Trade es el dueño del 30%; y representantes del CFO son dueñas del restante 30%. Ser propietario representa poder en la toma de decisiones de la empresa. Nuestra visión es desarrollar un taller de producción funcional y económicamente viable en una escala modesta, expandirlo gradualmente a la vez que se desarrolla el mercado, y luego duplicarlo repetidamente en otras ciudades a lo largo de la frontera. Nos basaremos en trabajadores desempleados que son parte de la membresía del CFO para que sean miembros/propietarios de otros talleres. ¿Lograremos este objetivo en los próximos doce meses? No, pero creemos que si nos comprometemos de manera profunda y perseguimos nuestra meta en los próximos ocho a diez años, lo podemos lograr. Un ingrediente clave en nuestro éxito será la gente como ustedes, los consumidores estadunidenses. Consumidores que preferirán un productos hecho bajo condiciones justas en lugar de un producto manufacturado en una fábrica de explotación. ¿Cómo pueden ustedes apoyar a la Maquiladora Dignidad y Justicia a logar su objetivo? Ayudándonos a contactar compradores institucionales o minoristas que compren bolsas, camisetas o sudaderas, que son nuestro próximos proyectos, y eventualmente, cuando hayamos mejorado nuestra capacidad y eficiencia: pantalones de mezclilla de comercio justo. Estamos también reclutando un pequeño grupo de inversionistas socialmente responsables que estén dispuestos a prestar una modesta suma de dinero para expandir nuestro inventario de equipo especializado y así producir nuestra nueva línea de productos. Nuestra meta es recaudar un monto adicional de $10 mil dólares en el corto plazo. En este momento se nos ha prometido el 40% de ese monto. En resumen, les estamos reportando las primeras etapas de desarrollo de un modelo que creemos puede ser una respuesta efectiva a la globalización. Un modelo desarrollado por una organización que ha gozado de un apoyo de largo plazo por parte de AFSC. Y les estamos ofreciendo a ustedes una oportunidad de participar en este esfuerzo de forma individual. ¿El objetivo? Lean la etiqueta de su bolsa. No, no dice Levi’s, o Hanes, o Gildan. La etiqueta dice ¡Justicia! Justicia para el productor.
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