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Noticias desde la frontera China-México-Michigan

AFSC Ahora - Noticias y perspectivas de la región central

Otoño 2007

Por Judith Rosenberg

Ultimamente cada vez que me subo en un avión o aterrizo en un aeropuerto, caigo en una madriguera y me despierto globalizada. El pasado mes de abril, regresando de Des Moines, me encontré con el ex-presidente de México, Vicente Fox. Ambos tuvimos que hacer una larga espera en Houston. Cuando lo espié, él, su esposa y su hija estaban sentados en un restaurant de comida rápida.

Doña Alejandra, quien no trabaja más para Delphi, continua siendo una activista ofreciendo apoyo, hospedaje, y sabiduria a otros trabajadores en su comunidad. Photo: Christina Murrey

Algunas personas piensan que Fox debería de estar en la cárcel por los abusos a los derechos humanos que sucedieron durante su sexenio. No obstante, luego de pensarlo varias veces, comencé a urdir un plan para reclutarlo para que fuera a una de las delegaciones a la frontera del programa de AFSC Austin Tan Cerca de la Frontera (ATCF) . Me di cuenta, sin embargo, que no tenía trípticos de ATCF y no estaba segura de cómo comenzar la conversación.

Más tarde, cuando volaba hacía la boda de mi sobrina, no conocí a ningún presidente, pero sí a alguien más interesante.De Dallas a Detroit, me senté al lado de Trin Li, un joven ingeniero industrial de Shanghai que sabía bastante inglés pero que luchaba con la pronunciación, aún así nos comunicamos bastante bien. Estaba regresando de Ciudad Juárez e iba en camino a un sitio de adiestramiento cerca de Motown.

Él viajaba con dos colegas estadounidenses, los tres trabajan para Delphi, la compañía que salió de GM y que manufacta auto partes. Trin Li trabaja para Delphi en Shanghai, siente mucho respeto por la educación y es graduado de la Universidad de Xian. Actualmente está trabajando en una maestría al mismo tiempo que se hace de una carrera. Estaba en los Estados Unidos durante tres semanas de entrenamiento en "gerencia de proyectos" con Delphi.

Las operaciones de Delphi en China proveen a las armadoras de autos locales de Estaod Unidos y japonesas que producen para la nueva clase media china, la cual está ansiosa de comprar transportación personal. Ustedes pueden conocer a Delphi, así como yo, por sus maquiladoras a lo largo de la frontera con México. Delphi es la segunda más grande compañía extranjera que ofrece trabajos en México.

La organización hermana de AFSC en la frontera -Comité Fronterizo de Obreras (CFO)- ha estado organizando a sus trabajadores desde hace algún tiempoen Reynosa. En el 2003, catorce mujeres, bajo la guía del CFO, demandaron exitosamente a Delphi por despedirlas ilegalmente y negarles sus pagos de sus indemnizaciones.

La junta de conciliación apoyó la querella de las mujeres y ordenó al gigante global que le pagara a cada una el equivalente de $8 mil dólares en promedio, muchísimo dinero en la comunidad de trabajadores y ciertamente más de lo que un trabajador podría juntar de una sola vez.

La delegación de ATCF de octubre del 2006 visitó a una de esas ex-trabajadoras de Delphi, Doña Alejandra, quién puso a trabajar el dinero de su indemnización. Ella ahora es dueña de un puesto de tacos que la mantiene.

El trabajo de Trin Li en China es recomendar cambios en los procesos de la manufactura que incrementen la productividad- que le den a la compañía más por menos. Le pedí me diera un ejemplo. "Suponga que un ciclo de trabajo toma diez minutos -me dijo-; y luego de eso el operador descansa cinco minutos. Si eliminamos los cinco minutos de descanso de cada ciclo, podemos aumentar la productividad".

Él continúo explicando que el próximo paso para la compañía sería no sólo eliminar períodos de cinco minutos de descanso sino también tres de cada diez trabajadores, manteniendo la misma tasa de producción pero reduciendo los costos de la compañía. En general, él está muy en favor de cambiar el diseño humano en vez de introducir robots. El mercado es tan cambiable -dijo- y los seres humanos son muchos más flexible que las máquinas, que es más seguro invertir en cambios entre los "operadores" (palabra que utilizó para los trabajadores) que en maquinarias.

No discutimos el beneficio extra -desde el punto de vista del empleador- de que los seres humanos son fácilmente reemplazados si se desgastan, no así las máquinas. Pero sí hice la pregunta sobre los salarios, ¿Si la "operadora" hace 30% más del trabajo, no deberían ellos ganar más? Dudé también de la existencia de los ciclos de trabajo que dan períodos de cinco minutos de descanso. Le cite siete años de testimonio de trabajadores sobre "el ritmo de trabajo" en México y comenzamos a discutir sobre las evidencias.

Trin Li se alarmó cuando le mencioné los salarios. Eso no entraba dentro del alcance de su trabajo; y si él no se adhería a la misión propia de su trabajo lo despedirían. Nuestra discusión se encaminaba hacia una cantidad de hechos y valores diferentes e incompatibles.

Decidí abordar la conversación desde otro ángulo. Saqué mi computadora portátil del compartimiento de arriba y le ofrecí mostrarle las fotos de los trabajadores de Delphi en México, incluyendo la de Doña Alejandra y de la organizadora del CFO, Maria Elena, que dirigió la estrategia legal contra Delphi. Trin Li fue receptivo.

Le mostré fotos de los trabajadores, de sus casas, de las colonias sin infraestructura donde la gente vive mientras trabajan más que tiempo completo, Doña Alejandra y Maria, el libro de la Ley Federal del Trabajo- con todas sus impresionantes 1,200 páginas-, y a los trabajadores leyéndolo. Trin Li exclamó: "¡Están leyendo eso y no tienen un alto nivel educativo!".

Le expliqué que ellos estan muy organizados y que se enseñan unos a otros cómo encontrar leyes específicas que correspondan a sus necesidades de acuerdo a como éstas se presenten. Fue un momento intenso a 26 mil pies de altura sobre Michigan. Trin Li exclamó: "¡Nunca había escuchado de algo así, tendré que pensarlo". Él estaba estremecido y yo encantada, traté de intercambiar direcciones de correo electrónico pero él no me dio el suyo. Esta vez sí tenía un tríptico de ATCF y le di uno. Me prometió leerlo. Al ratito nos despedimos estrechándonos las manos con entusiasmo.

Al momento de escribir esto, estoy sentada cerca de mi puerta de abordar, en el aeropuerto de Detroit, esperando tomar mi vuelo de regreso a casa. Al dejar mi entorno familiar, siento que he descubierto otra parte de la frontera Estados Unidos-México aquí en el aeropuerto. Gente que trabaja en la industria automotriz me rodea. A mi derecha una mujer lleva una bolsa de viaje decorada con logos del sindicato de trabajadores de automotrices UAW. El hombre frente a mí habla en su celular y trabaja en su computadora portátil. Le dice a Joe al otro lado de la línea que se va a México y que regresa el miércoles.

Aún cuando las manufactureras de ropa estan desapareciendo de la frontera, es un hecho que el total de industria maquiladora está creciendo de nuevo luego de un descenso del 2000 al 2003, y el segmento automotriz encabeza la lista. Estrictamente hablando, la ciudad de Reynosa esta en el estado fronterizo mexicano de Tamaulipas. Sin embargo, son tanto los inmigrantes hambrientos de trabajo que han llegado desde el sur, mucha gente le llama Reynosa, Veracruz. Otra gente la llama la Detroit del sur; o debido al crecimiento de su mercado laboral la China de la frontera. La geografía no es lo que solía ser.

Judith Rosenberg es miembro del Comité de Programa del Área de Austin y del Comité Ejecutivo de la Región Central. Ella tiene ahora un nuevo doctorado y una nueva mascota.

Traducción: Programa de la Frontera México-Estados Unidos de AFSC.

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