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Grupos laborales de México y centros de trabajadores en Estados Unidos comparten frente a frente lo que los une

CFOmaquiladoras.org
Abril 15, 2009

Mientras las noticias que tienen que ver con la relación México-Estados Unidos están dominadas por la cobertura de la violencia en México relacionada al tráfico de drogas, una iniciativa binacional de índole constructiva tuvo lugar en enero del 2009. La iniciativa consistió en una gira de seis representantes de grupos laborales mexicanos a Nueva York, Chicago y Los Angeles para reunirse con centros de trabajadores y sindicatos e intercambiar experiencias de lucha y organizativa.

La visita duró diez días y fue organizada por la oficina de la Ciudad de México del Centro Americano para la Solidaridad Sindical Internacional (CASSI), de AFL-CIO, y por varias decenas de sindicalistas y activistas de ambos países. De hecho, la gira movilizó y puso en contacto directo, en persona, a más de 200 personas.

EL CFO y las giras internacionales

Julia Quiñonez, coordinadora del CFO, nos dice en qué ayuda que la organización participe en giras internacionales de solidaridad.

¿Por qué es bueno para el CFO participar en giras internacionales? “P orque abre una posibilidad para que compañer@s o trabajador@s puedan salir y dar a conocer el proyecto y el trabajo de nuestra organización, y lo que está pasando en la frontera con miles de trabajadores. La persona que va obtiene con las giras una visión más global de lo que pasa no sólo en México o en Estados Unidos, sino en el mundo. Al mismo tiempo, el salir ayuda como un reconocimiento al trabajo de la persona que sale. Las invitaciones a ir a otros lugares son buenas ya que nosotros no podríamos ofrecer esa posibilidad económicamente hablando”.

¿Cómo esas giras contribuyen al CFO? “En muchos casos reconectamos con grupos y gente a quienes hemos conocido en el pasado (ya sea en sus ciudades o porque han venido a la frontera). También hemos conocido nuevos grupos de apoyo a las luchas sociales, así como comenzado nuevas alianzas. Y con los grupos de base hermanos, y con otros activistas fortalecemos los lazos de solidaridad en la convivencia cotidiana durante las giras. Igualmente podemos descubrir individuos solidarios que son el sostén económico del CFO.

Otro aspecto importante es que este tipo de giras han contribuido al fortalecimiento de las alianzas con los grupos socios que organizan dichas giras. En el caso del intercambio de enero del 2009 al que asistió nuestra promotora Carmen Luría, fortalecimos nuestra unidad con el Centro de Solidaridad (CASSI). Por otra parte, al socializar la información de la gira en nuestro grupo, tod@s somos parte de la misma, porque tod@s apoyamos en la preparación del viaje de Carmen, y en la realización de un reporte. Esto hizo sentir bien no sólo a la compañera por haber cumplido, sino también a tod@s los que hicimos una parte.

En varias ocasiones las relaciones de solidaridad continúan. Un ejemplo de apoyo de trabajador a trabajador es que luego de la gira, el grupo Chicago Workers Collaborative está interesado en comprar camisetas y mandiles de la Maquiladora Dignidad y Justicia”.

¿Qué esperaría el CFO de las personas que van a las giras? “Que la persona que viaja en representación del CFO asumiera más compromiso, honestidad y responsabilidad hacia la organización y hacia su trabajo directo con l@s obrer@s. Que pueda tener más entendimiento de lo que es la solidaridad internacional. Y que reconozca más la importancia del grupo”.

Un rasgo importante de la serie de intercambios fue la gran variedad de grupos y personas involucrados: desde sindicatos internacionales como SEIU y USW, hasta jornaleros indocumentados, pasando por todo tipo de centros de trabajadores de base y ONG de apoyo, iglesias, académicos e individuos voluntarios.

Lo anterior muestra que el tema de la defensa de los derechos laborales está siendo abordado cada vez más desde perspectivas amplias, binacionales y globales, que atraviesan sectores sociales y expanden marcos organizativos tradicionales. La gira de l@s mexican@s (tres mujeres y tres hombres) reflejó muy bien la búsqueda activa que existe para encontrar formas creativas de organización de los trabajadores, incluyendo a los inmigrantes indocumentados, y de abogacía por los derechos laborales.

Carmen Luría, promotora del Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO), representó la voz de los trabajadores de las maquiladoras de la frontera norte. Además del CFO, los otros grupos mexicanos que participaron en la gira fueron el Centro de Apoyo al Trabajador (CAT), de Puebla; el Frente Auténtico del Trabajo (FAT), Innovación e Intervención en las Ciencias Sociales (IICSA), el Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC), y Servicio Desarrollo y Paz (SEDEPAC), de Coahuila.

Para los representantes de estos grupos, la gira fue una experiencia de aprendizaje en todos sentidos. Además de compartir en Estados Unidos sus propias experiencias de lucha, ellos pudieron descubrir el trabajo de sus grupos mismos ya que éstos organizan en distintas partes de México y no necesariamente se conocían. Y por supuesto aprendieron de toda la gente que vieron en Estados Unidos. En el caso de Carmen, la gira fue su primera salida fuera de México.

Los intercambios fueron una manera viva, de trabajador a trabajador, de compartir cómo ellos resisten en ambos países los abusos en su contra cometidos por empleadores y corporaciones de distinto tipo. Ellos por supuesto también abordaron los impactos actuales de la crisis económica global, y buscaron puntos comunes para la defensa de los derechos laborales.

En Nueva York, por ejemplo, los seis mexicanos visitaron a los trabajadores jornaleros que se reúnen en una esquina del barrio de Queens en espera de contratistas que los requieran. Los jornaleros, en su mayoría mexicanos, tienen una organización comunitaria dirigida por ellos mismos llamada Proyecto de los Trabajadores Latino Americanos (PTLA) mediante la cual se defienden de las condiciones de trabajo peligrosas a que están expuestos, de los bajos salarios y de los problemas derivados de la caída de la contratación de jornaleros debido a que la crisis económica ha forzado el cierre de muchas compañías. Esto ha provocado que muchas familias de jornaleros ya no puedan cubrir sus gastos en Estados Unidos ni tampoco enviar a sus familiares en México la cantidad en remesas que acostumbraban.

Precisamente un tema constante durante la gira de los grupos mexicanos fue el de los impactos negativos de la crisis económica global en el empleo, el salario, la sindicalización y organización de base de trabajadores en ambos países, y en la situación de los inmigrantes en Estados Unidos.

Sobre el tema de los trabajadores indocumentados, algunos sindicalistas comentaron que dentro de los propios sindicatos no hay consenso aún sobre cómo abordar la organización de dichos trabajadores. Si bien hace no muchos años los sindicatos no se proponían afiliar a los inmigrantes indocumentados, hoy es clara la importancia que ese sector tiene para el futuro del sindicalismo en Estados Unidos.

En ese sentido, los sindicatos están identificando formas organizativas que incluyan a los indocumentados. El Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano (LCLAA por sus siglas en inglés) ha buscado fórmulas para impulsar demandas específicas de la comunidad latina dentro de los sindicatos. Por su parte, la iniciativa Observatorio Salarial (Wage Watch) monitorea violaciones de derechos humanos laborales y proporciona defensa a los trabajadores. Esta iniciativa es impulsada por sindicatos y centros laborales con apoyo del Departamento del Trabajo de la Ciudad de Nueva York.

Otro ejemplo más es SEIU y La Fuente que han logrado que miembros del sindicato se nvolucren en buscar resolver problemas comunitarios. Ellos se organizaron para demandar que el Hospital Presbiteriano de Nueva York garantizara que a sus pacientes se les proporcione servicio de traducción. En Chicago, el Latino Union Day Center no sólo lucha por salarios caídos e indemnizaciones para los trabajadores, sino además se organiza contra la persecución de jornaleros por parte de la policía.

Carmen Luría fue trabajadora de una maquiladora en Piedras Negras, de donde fue despedida por luchar por sus derechos laborales. Desde hace dos años es organizadora del Comité Fronterizo. Para ella un momento emotivo fue la visita que el grupo de México hizo al panteón donde fueron enterrados los Mártires de Chicago. Ahí ella y los otros visitantes depositaron una ofrenda de claveles rojos, y se llevaron el mensaje de un organizador local quien les dijo: “Llévense este momento en su corazón; que esto sea una motivación para sus organizaciones y un ejemplo a seguir; porque solamente organizándonos y luchando podremos salir adelante”.

Además de reuniones y ceremonias, hubo acciones en las calles. En Los Angeles, el grupo de México se unió a un plantón organizado por el grupo Enlace. La protesta se realizó enfrente de un supermercado que vende productos del mar procesados por trabajadoras que son explotadas en la pesca de calamar. El dueño del supermercado salió a la calle y ante los manifestantes y la prensa se comprometió a quitar de la venta el producto. Se sabe que en Baja California existen plantas procesadoras de productos del mar donde trabajan menores de hasta nueve años de edad.

Otra actividad en la calle fue un plantón que se hizo afuera de un establecimiento de lavado de autos. Ahí los lavacoches piden mejores salarios y condiciones de trabajo. En otro ejemplo de solidaridad laboral amplia, esos lavacoches están siendo apoyados por el sindicato de trabajadores metalúrgicos (USW por sus siglas en inglés).

Algunas ideas que los activistas laborales de ambos países quieren desarrollar a partir de este intercambios son: mantener la comunicación e impulsar la solidaridad entre ellos; diseminar informes sobre el trabajo que cada quien hace; entablar conversaciones estratégicas para que en un futuro se puedan implementar campañas conjuntas y coordinadas a nivel internacional; analizar cómo la crisis económica global y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte afectan a los trabajadores en ambos lados de la frontera; y hacer visitas de grupos de Estados Unidos a México.

Otros aspectos útiles de la gira para los seis representantes de los grupos mexicanos fueron: que ellos miraron con sus propios ojos cómo en Estados Unidos también se cometen abusos a los derechos de los trabajadores; y que hay que extraer lecciones sobre la forma en que los sindicatos y centros laborales en Estados Unidos planean, implementan el trabajo organizativo y sistematizan sus resultados.

Otra cosa que llamó la atención a los visitantes fue las alianzas que se han ido construyendo entre sindicatos y la AFL-CIO con organizaciones comunitarias y centros de trabajadores de base. En los casos en que no sólo se organiza a los trabajadores sino también a las comunidades, se ha logrado que éstas comprendan la importancia de la organización sindical. Esto hizo pensar a los visitantes en la forma en que tendría que actuar el sindicalismo en México, y también en la necesidad de presionar a los gobiernos de ambos países para evitar la explotación de los trabajadores mexicanos en todas partes.

“La más importante lección de la visita –dice Eddie Acosta, coordinador de centros de trabajadores de AFL-CIO y uno de los organizadores de la gira- es la necesidad de tener más conversaciones directas entre organizaciones de ambos lados de la frontera. Aunque en forma diferente, el derecho a formar sindicatos y la negociación colectiva están siendo atacados en Estados Unidos y en México. Sin embargo, las mismas fuerzas económicas que deprimen los salarios en un país los están deprimiendo en el otro. Entre más los trabajadores hablen entre ellos sobre lo que están enfrentando y cómo se organizan para defender sus derechos, más se unirá la clase obrera”.

Otro momento emotivo para Carmen en la gira es al mismo tiempo un espejo de la realidad de uno de los muchos fracasos de la economía global. En la esquina de una gasolinera en Chicago, durante una visita a jornaleros y cuando Carmen estaba abordando el autobús al final de la visita, uno de los jornaleros alcanzó a gritar: “Doña Carmen, ¿no se acuerda de mí? Soy de la Emiliano Zapata” . Sin poder ya hablar con él, Carmen reconoció que el hombre era de su mismo pueblo de origen, Minatitlán, Veracruz, de donde ella misma emigró para irse a Piedras Negras. Emiliano Zapata es el nombre de una colonia cercana a donde vivía ella .

Dice Carmen: “ Se me erizó la piel y la experiencia fue algo triste. Pude darme cuenta de cuánta gente ha tenido que emigrar, dejando a sus familias y exponiéndose a los peligros y a la discriminación, pero eso me da fuerza para seguir adelante”.

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www.cfomaquiladoras.org es producido en colaboración con el
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del Comité de Servicio de los Amigos (AFSC)

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