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Comité Fronterizo Por los derechos humanos y laborales de los trabajadores de las maquiladoras |
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Masiosare, La Jornada La CTM y la "conjura gringa" en las maquiladoras "La agitación es obra de los sindicatos de Estados Unidos que quieren que las maquiladoras se vayan de México", dicen los líderes locales de la CTM en Coahuila. Pero los caciques sindicales fronterizos que acusan de "vendepatrias" a los dirigentes que prentenden organizar a los obreros de las maquiladoras parecen ignorar que desde 1998 la CTM y la AFL-CIO firmaron un convenio para "facilitar contactos transfronterizos entre los sindicatos estadunidenses y mexicanos en sectores específicos, en coordinación con sus respectivas centrales nacionales, con el propósito de fortalecer la representación sindical y el cumplimiento de los derechos de los trabajadores, con un enfoque en los ciudadanos mexicanos que trabajan en los Estados Unidos y en los trabajadores de las maquiladoras de México"
Durante años, la Confederación de Trabajadores de México ha propagado una serie de afirmaciones acerca de la resistencia laboral en la industria maquiladora, que muy bien se pueden aclarar o -usando su propia jerga charril- desenmascarar. Para la CTM, los trabajadores que luchan por ganar un poco más de los 350, 500 o 700 pesos semanales que obtienen por 48 horas de trabajo, o por tener sus horas extras pagadas como lo señala la Ley Federal del Trabajo, o por exigir a su líder sindical la realización de una asamblea general, no pueden estar bien de la cabeza. Por eso, cuando los trabajadores confrontan a sus sindicatos o a las empresas demandando sus derechos, la CTM acusa a sindicatos de Estados Unidos "que utilizan a mexicanos apátridas para ahuyentar nuevas fuentes de empleo y crear agitación". Los líderes de la CTM se imaginan que todo el mundo es como ellos, que creen que los trabajadores no piensan, que no han sido y no pueden ser más que seres manipulables. Esa acusación la han propagado de manera recurrente el sindicalismo oficial, las asociaciones de maquiladoras, y varios medios de comunicación. Ella se basa en el hecho de que diferentes grupos sociales y sindicatos estadunidenses han dado su solidaridad -que con frecuencia no pasa de ser verbal- a grupos y organizaciones mexicanos que apoyan a los trabajadores. Maledicencia charra El 23 de junio de este año, un fantasmal "Comité Obrero Patronal en Defensa de las Fuentes de Empleo", cuya existencia fue de menos de 24 horas, publicó en el diario Zócalo, de Piedras Negras, Coahuila, un desplegado de plana entera atacando a la ex trabajadora Julia Quiñónez y a la organización a la que pertenece, el Comité Fronterizo de Obreras. La acusó de ser activista de organizaciones estadunidenses. Lo curioso es que es todo lo contrario. Si alguien ha batallado por defender la autonomía del Comité Fronterizo de Obreras (CFO) frente a las agendas políticas de amigos, conocidos y extraños, de ambos países, es Julia Quiñónez. Aunque parezca raro, no es nada fácil, y hasta causa polémica, que una organización formada y dirigida por trabajadores y sindicalistas independientes que están en este momento dentro de las maquiladoras, se haga escuchar. A la manera como en los ochenta el PRI decía que los dirigentes sociales mexicanos eran en realidad salvadoreños o nicaragüenses, la CTM corrió el rumor de que Julia Quiñónez era gringa, lo cual resultó muy cómico. Después dijeron que si no gringa, entonces debía ser chilena, o de una vez cubana. Los Leocadios de la frontera En Coahuila fue sencillo saber que detrás de aquel libelo estuvieron Leocadio Hernández, líder cetemista en Piedras Negras; Rubén Aguilar, un secretario general que pocos días después fue destronado por la asamblea general de trabajadores de la maquiladora Dimmit; y posiblemente Francisco Juaristi Septién, dueño de Zócalo y del Parque Industrial Aeropuerto. Como columnista de su propio diario, Juaristi la hace de vocero empresarial y antilaboral. El desplegado fue una expresión de la desesperación de Leocadio y Rubén ante la inminente pérdida del sindicato de Dimmit, uno de los más importantes de Piedras Negras por su membresía de más de mil 500 trabajadores. El mismo tipo de acusaciones las ha hecho la CTM en Nuevo Laredo, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros. En esta región, otro Leocadio, de apellido Mendoza, ha satanizado a activistas laborales de ambos países. "La agitación es obra de los sindicatos de Estados Unidos que quieren que las maquiladoras se vayan de México". Se entiende que de regreso a Estados Unidos. En Tijuana, y casualmente el mismo día que apareció el citado desplegado en Piedras Negras, miembros de otro baluarte del corporativismo, la CROC, arremetieron a patadas y golpes contra el líder y un grupo de trabajadores del Sindicato Independiente 6 de Octubre de la maquiladora Han Young. Eso sucedió en el hotel Camino Real y a unos cuantos metros del subsecretario del Trabajo, Javier Moctezuma, y de Louis Karesh, jefe de la rama estadunidense de la Oficina Nacional Administrativa, la instancia trinacional a cargo del acuerdo laboral paralelo del Tratado de Libre Comercio. ¿Qué estaban haciendo todos ellos ahí? Tenían un Seminario sobre la Libertad Sindical en México. ¤ ¤ ¤ Durante sus seis años como líder, Leocadio Hernández ha hecho lo que la tradición cetemista le ordena: defender a las empresas; cooptar y corromper a secretarias y secretarios generales recién elegidos; esquirolear y solapar represiones a paros; mediatizar luchas; aplicar a la mala la cláusula de exclusión (como suelen decir los obreros en Piedras Negras: "Me despidió el sindicato"); dar largas a demandas y peticiones; elaborar "listas negras"; desfalcar sindicatos; engañar y mentir. Por eso Leocadio no ve la suya. Está peleado con la base obrera, con otros cetemistas a los que traicionó, y con el gobierno estatal. Ha acabado por ser indefendible, y existe un creciente consenso de que ya tiene que dejar su puesto, para bien de todos. El paso siguiente es que el nuevo líder regional en Piedras Negras no sea impuesto desde Saltillo o desde el centro, sino que se dé un proceso democrático de elección abierta en el que la base trabajadora tenga la libertad de definir qué tipo de central sindical quieren en la ciudad, y quiénes deben encabezarla. Tereso de Saltillo El jefe de Leocadio Hernández está en Saltillo y se llama Tereso Medina. El es el líder estatal de la CTM. No anda muy contento ya que en julio pasado él mismo se derrumbó junto con Francisco Labastida y el PRI, y no pudo convertirse en diputado federal porque, como se dice, el pueblo lo repudió en las urnas. En una conferencia de prensa reciente, frente a las grabadoras, Tereso dio su versión de la lección de democracia sindical que el CFO y los trabajadores le dieron a la CTM: "En el caso de Dimmit, 10 trabajadores despedidos sumaron a 150, y se llevaron al baile a más de mil 500 obreros... Después de que hacen el borlote, se aparece Julia Quiñónez para mercadear y negociar a los trabajadores yo no sé a qué precio... (Ella) no debería estar vendiendo la patria y ofendiendo la soberanía, la justicia y la independencia". Nosotros, del CFO, le respondimos a Tereso en el programa de radio Dígalo y punto, de gran audiencia en Piedras Negras: "Son los líderes vendidos y corruptos los que en realidad desestabilizan la industria maquiladora. Como no hacen nada por defender a los agremiados, sino al contrario, buscan perjudicarlos, lo único que provocan es el descontento de los trabajadores, la falta de comunicación con las gerencias, y a final de cuentas la protesta". Claro, esa debe ser la "nueva cultura laboral" de Tereso Medina. Pero si así pretende limpiar la mala imagen de la CTM en el estado, él podría ser el próximo Leocadio. De hecho, Tereso ya enfrenta la disidencia de otros secretarios generales de la misma CTM de Coahuila. La CTM está haciendo agua por arriba y por abajo. No sólo es visible su descomposición en la cúpula por sus grillas en el Distrito Federal. En la base, su desprestigio la hace ser con mucha frecuencia el mayor obstáculo para que los trabajadores ejerciten sus derechos, y a veces el enemigo principal. Autogol: la Declaración conjunta CTM/AFL-CIO Los Leocadios y Teresos pasan por alto que el 10 de noviembre de 1998, sus representantes Netzahualcóyotl de la Vega y Diego Aguilar, del Comité Nacional de la CTM, y Juan Moisés Calleja, del departamento jurídico, se reunieron en Washington, DC, con Linda Chávez-Thompson, vicepresidenta ejecutiva de la federación nacional obrera de Estados Unidos que los primeros atacan con tanto encono: la AFL-CIO. No sabemos si ese día vendieron parte de la patria, pero sí que llegaron a un acuerdo para establecer una comisión conjunta de trabajo. El acuerdo escrito que salió de esa reunión dice en uno de sus párrafos: "La AFL-CIO y la CTM estudiarán los medios de facilitar contactos transfronterizos entre los sindicatos estadunidenses y mexicanos en sectores específicos, en coordinación con sus respectivas centrales nacionales, con el propósito de fortalecer la representación sindical y el cumplimiento de los derechos de los trabajadores, con un enfoque en los ciudadanos mexicanos que trabajan en Estados Unidos y en los trabajadores de las maquiladoras de México" (subrayados nuestros). ¿Quién dijo que era muy malo tener relaciones con el sindicalismo estadunidense? Solidaridad legítima En las ciudades fronterizas no son extraños la cooperación y los vínculos entre ciudadanos de ambos países. Multitud de relaciones comerciales, y lazos familiares, comunitarios y culturales (en Piedras Negras, el único mariachi completo que existe reside en Eagle Pass, al otro lado del río Bravo), son comunes y han estado presentes por décadas. Los vínculos políticos de colaboración también abundan. Las ciudades fronterizas, de par en par, celebran ceremonias donde los alcaldes de ambos lados se dan un abrazo a mitad del puente internacional y se prometen cosas bonitas. A otro nivel, existen la reunión de gobernadores fronterizos en la que participan los similares de ambos lados, y la interparlamentaria, de congresistas. Vaya, hasta los bomberos tienen convenios de auxilio mutuo, y por eso a veces cruzan velozmente de un país a otro para apagar fuegos extranjeros. La actividad de distintas iglesias de Estados Unidos también es notoria. Algunas establecen ministerios en las ciudades mexicanas fronterizas. Otras reparten caridad dominguera, como lonches y ropa usada, en las colonias más pobres; o llegan con voluntarios del otro lado que construyen aulas escolares y viviendas. Las autoridades reciben con agrado a esos visitantes, y hasta les hacen homenajes. La CTM y los empresarios no cuestionan todos esos vínculos. Las organizaciones de trabajadores en la frontera no negamos ni vamos a negar nuestras relaciones de solidaridad con individuos, grupos sociales y de iglesias, y sindicatos de todo el mundo. ¿No se supone que todos nos estamos globalizando? ¿No estamos viviendo ya la plena integración de las economías de México, Estados Unidos y Canadá? Si las fronteras no existen para los capitales, tampoco para los trabajadores. Los trabajadores de las maquiladoras no quieren que sus fuentes de trabajo se vayan, pero sí piden mejores salarios, condiciones dignas de trabajo y libertad sindical. Por su parte, los sindicatos y trabajadores estadunidenses que los apoyan no sueñan con que las maquiladoras van a regresar a su país de origen. En ese proceso de intercambio binacional, organizaciones como el Comité Fronterizo de Obreras hemos contribuido a que grupos sociales y sindicatos de Estados Unidos cuestionen y superen posiciones proteccionistas, paternalistas y unilaterales, para ir creando una auténtica solidaridad internacional basada en los intereses de los trabajadores mismos y en la igualdad. Un adiós muy democrático La CTM y los empresarios maquiladores creen erróneamente que el movimiento laboral en la frontera es una gran conjura gringa. Se imaginan un comando central con mucha tropa diseminada desde Matamoros hasta Tijuana. Lo cierto es que existen varios grupos de trabajadores, centros laborales y redes de solidaridad nacionales, binacionales y trinacionales que hacen uso, casi siempre con mucha autonomía, de diferentes tácticas y estrategias, de igual forma como dentro del sindicalismo oficial no es exactamente lo mismo la CTM que la CROC. Están en lo mismo, pero no son iguales. Porque el asunto de si hay gringos, chicanos o mexicanos que no viven en las ciudades mexicanas fronterizas, que en sus afanes justicieros y solidarios se les queman las habas por poner las banderas de huelga, y trabajadores que se dejan "dirigir" por aquéllos, es otra discusión que al sindicalismo oficial no le incumbe. Leocadio Hernández y Rubén Aguilar buscaron en vano en Dimmit y por todo Piedras Negras a los sindicalistas estadunidenses agitadores y a los mexicanos vende obreros. Lo que tuvieron frente a ellos el día que cayó Rubén fue simplemente a los mil 500 trabajadores de Dimmit, que con su voto secreto y democrático les dijeron adiós para siempre a ambos. ____________________ ¤ ¤ ¤
En un mundo laboral dominado por los sindicatos blancos y los contratos de protección, vale la pena el registro de una victoria, así sea parcial, de los trabajadores de Maquilatitlán. A Rubén Aguilar se le vino encima la asamblea. El 14 de febrero pasado, por una abrumadora mayoría, los trabajadores de Dimmit, reunidos en el Centro de Convenciones de Piedras Negras, Coahuila, decidieron que sí demandarían un aumento salarial superior al 10%, pese a la oposición de su líder, alineado con la cúpula cetemista local. Tras varios meses, los trabajadores pasaron a la acción e hicieron un paro de labores el 22 de junio. El cetemista Rubén "aplicó los estatutos" a 10 de los dirigentes de la protesta, es decir, los despidieron a petición del sindicato. El líder y la empresa creyeron que con ello iban a calmar las aguas. Pero al enterarse de los despidos, 180 trabajadores salieron de las plantas y exigieron la reinstalación de sus compañeros. Fácil. La compañía los despidió a todos. Las protestas arreciaron y la empresa se vio obligada a reinstalar a los 180, aunque se negó a hacer lo mismo con los primeros 10 despedidos. El conflicto no paró ahí. Los trabajadores siguieron parando la producción ahora en demanda de una asamblea para elegir nuevos dirigentes, pues el periodo de Rubén estaba a punto de concluir. Finalmente, la asamblea se realizó el 28 de junio. Rubén Aguilar obtuvo los 444 votos de los trabajadores de una planta de nueva creación. Su oponente, Julio César Pérez, tuvo los 833 de los trabajadores que habían participado en el movimiento. Julio dijo que todos los despedidos serían reinstalados. ____________________ Dimmit es propiedad de la compañía Galey & Lord, de Nueva York. Produce tela de mezclilla y manufactura pantalones principalmente para Levi Strauss, pero también lo ha hecho para Tommy Hilfiger, Liz Claiborne y Ralph Lauren. Dimmit es una maquiladora clave en Piedras Negras desde el punto de vista sindical, ya que con sus más de mil 600 trabajadores en seis plantas es de las dos o tres más grandes de la ciudad. |
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www.cfomaquiladoras.org es producido en colaboración con el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO) |
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